Un coach al que le mientes no sirve para nada. Por eso Sabia se diseñó al revés: su lealtad es con el empleado — y esa lealtad es exactamente lo que la hace valiosa para la empresa.
Cómo funciona por dentro: una llave de cifrado por empleado, borrado real con 'olvida todo', y agregados que solo existen cuando hay al menos 5 personas detrás.
La cultura no ocurre en un dashboard trimestral: ocurre en la conversación diaria. Un coach con memoria, que vive donde tu equipo ya trabaja.
Mides gratis, el coach acompaña 90 días, vuelves a medir. Si los números no se movieron, cancelas en un click. Así nos obligamos a mover cultura de verdad.
A coach you lie to is useless. So Sabia was designed backwards: its loyalty is to the employee — and that loyalty is exactly what makes it valuable for the company.
How it works inside: one encryption key per employee, real deletion with 'olvida todo', and aggregates that only exist when at least 5 people are behind them.
Culture doesn't happen in a quarterly dashboard: it happens in the daily conversation. A coach with memory, living where your team already works.
You measure for free, the coach accompanies for 90 days, you measure again. If the numbers didn't move, you cancel in one click. That's how we force ourselves to actually move culture.